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Consejos para un Cuidador

En muchas ocasiones, para poder cuidar mejor de las personas dependientes que están a nuestro cargo, debemos empezar por cuidarnos a nosotros mismos.

Muchos cuidadores se descuidan a sí mismos cuando se encuentran velando por una persona con dependencia, sobre todo, aquellos cuidadores que son familiares de la persona usuaria. La salud y el bienestar propio del cuidador puede sufrir y ponerse en peligro a largo plazo.

Cuidar de alguien dependiente nos puede suponer a la larga un desgaste físico y emocional. En ocasiones (sobre todo para los cuidadores familiares), podemos tener la sensación de que somos imprescindibles para la persona usuaria y puede derivar en un punto en el que no sepas ofrecer los verdaderos cuidados que necesita la persona con dependencia.

Es por ello, que como hemos indicado al inicio, los cuidadores necesitan ser cuidados para poder cuidar de una forma óptima.

 

Aprende a cuidarte

Un cuidador o cuidadora necesita cuidarse para cuidar. Cuidarse de sí mismo puede permitirte mantener un buen estado de salud que te permita poder seguir atendiendo las diferentes necesidades que de la persona usuaria o familiar.

Cuidar de nosotros mismos, como cuidadores, es fundamental para poder ofrecer una calidad de vida digna a las personas que están a nuestro cargo de los servicios que ofrecemos.

Es muy importante descansar bien y no crear una carga de tareas excesiva. Esto, a la larga puede ir en nuestra contra y llegar a producir insomnio, aislamiento y muchos otros síntomas que acaban derivando en el llamado “Síndrome del Cuidador Quemado” que os escribimos la semana pasada.

 

Cuidado propio o Autocuidado

Para poder empezar a cuidar a nuestros usuarios de manera correcta, debemos entender las necesidades de nuestro autocuidado.

Sí nos dedicamos un poco de tiempo a nosotros mismos y a nuestras propias necesidades, nos encontraremos en una mejor posición, tanto física como mental. De esta manera, nuestro propio bienestar nos ayudará a ofrecer los cuidados óptimos a las personas que atendemos.

Por ende, cuando disfrutamos de un buen bienestar, llegamos a tener la sensación de que disfrutamos de un pleno control sobre nuestra vida. Para ello, debemos de cuidar una serie de factores como son:

Cuidar nuestro descanso:

La falta de sueño es un aspecto muy común entre los cuidadores, sobre todo en aquellos que no son profesionales, o que tienen a su cargo a un familiar. Cuidar de un familiar puede significar en la mayoría de las ocasiones estar pendiente de día, pero también de noche. En estos casos, lo mejor sería buscar a otra persona que pueda cubrir una serie de horas contigo para poder descansar y cubrir tus necesidades.

En todo momento, debemos procurar no dormir menos de 7 horas, porque a la larga puede ser perjudicial para nuestros cuerpos. La falta de sueño, en ocasiones trae alteraciones en la percepción, en tener somnolencia diurna, sentirnos irritados con todo ante cualquier comportamiento de las personas que nos rodean. También puede llegar a desembocar en insomnio y falta de atención o pérdida de memoria.

Por otro lado, sí te sientes agotado durante el día, no dudes en realizar descansos cortos que puedan ayudarte a recuperar energías y a relajar la mente, aunque sea por 15 o 20 min sí hiciese falta.

Ejercicio Físico:

Es importante (y recomendable) que el cuidador pueda disponer de una plena forma física para poder cuidar de la persona usuaria o de su familiar y ofrecer un servicio digno para ellos.

La realización de ejercicio físico nos puede ayudar a apaciguar nuestras tensiones diarias, con los problemas que podamos ir teniendo en nuestro día a día, pudiendo lidiar mejor con los obstáculos que nos van surgiendo. Además, nos permite también mejorar y mantener una buena fuerza muscular, al mismo tiempo que mejoramos la coordinación y el equilibrio.

Disponer de 30 minutos diarios para la realización de ejercicio, será más que suficiente para poder mantenernos en forma y cuidar también de nuestra salud.

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La alimentación:

Una dieta equilibrada y variada, nos puede llevar por la vida sana y aporta a nuestro organismo todos los nutrientes necesarios para reponer fuerzas y poder llevar a cabo nuestras tareas y actividades de nuestro día a día. Por ello, es importante que no nos saltemos ninguna comida durante el día.

Comer cinco veces al día es la clave. También debemos evitar repetir las comidas durante la semana para poder gozar de una buena salud y ver como mejora nuestro nivel de calidad de vida. En todo momento, cuando te sientes a la mesa, hazlo para comer tranquilo y sin prisas, para poder mejorar la digestión y ver cuándo nuestro cuerpo está satisfecho.

 

Socialización:

Sobre todo, en los casos de los cuidadores familiares, estos nunca deben renunciar a su propia vida por tener a su cargo a una persona con dependencia. Debemos poner límites a los cuidados y buscar la mejor forma para poder conciliar de la mejor forma posible nuestra vida personal, social y laboral con el hecho de ser el cuidador de un familiar.

Debemos socializar y por ello, no podemos dejar de quedar y ver a nuestros más allegados, tanto a nivel familiar como nuestras amistades. No olvides dedicarte un poco de tiempo a ti todos los días, como también realizar otras tareas de tu día a día.

 

Pedir Ayuda:

En muchas ocasiones nos podemos sentir frustrados porque no llegamos a todo, en estos casos hay mucha gente que no pide ayuda por miedo a demostrar ante los demás una debilidad, algo que representa a la larga un grave error.

El primer paso es aceptar la realidad en la que nos encontramos y que todas las personas, sean quienes sean tienen unos límites. No debes sentirte imprescindible hacia la persona dependiente que se encuentra a tu cargo, pues existen muchas otras personas que estarán dispuestas a atenderle y cuidarle mientras tú, te dedicas tiempo a ti mismo.

Solicita ayuda a tus familiares y amigos. También puedes recurrir a los profesionales y así podrás alternar con ellos una serie de turnos para dar un mejor cuidado a la persona dependiente. Infórmate sobre la enfermedad que padece la persona a tu cuidado, te ayudará a entender más por lo que pasa y podrás cuidarlo de una mejor manera, como por ejemplo el Alzheimer. No dudes en pedir ayuda y adaptar tu hogar a tu ser querido.

 

En Carelive, nuestros cuidadores están preparados para ayudarte en lo que necesites. Nos preocupamos por velar de la persona a la que se cuida, proporcionando al cuidador o cuidadora idónea para tu ser querido. Así podrás disfrutar del tiempo que necesitas  y cuidar de ti mismo.

¿Quieres saber más sobre cómo te podemos ayudar desde Carelive? Te explicaremos cómo puedes solicitar y tramitar las diferentes ayudas que existen para el cuidado de tus seres queridos.  No dudes en contactar con nosotros.

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